Tras la celebración del pasado Domingo de Ramos, nuestro Hermano Mayor, José Luis Narbona, ha querido dirigir a todos los hermanos una carta de agradecimiento y reflexión sobre lo vivido durante una jornada tan especial para la Hermandad.
La salida procesional de este año ha estado marcada por la emoción, el compromiso de todos los participantes y el respaldo constante de quienes acompañaron a la cofradía durante todo el recorrido. Los cambios introducidos en horario e itinerario han contribuido a reforzar la cercanía, la solemnidad y la conexión de la Hermandad con su barrio y con sus hermanos.
De manera especial, se pone en valor el comportamiento ejemplar de nazarenos, hombres de trono, equipos de mayordomía, subjefes, capataces, acólitos, monaguillos y servicio externo, así como el acompañamiento musical y los momentos especialmente significativos vividos a lo largo del recorrido.
A continuación, reproducimos íntegramente la carta del Hermano Mayor:
Queridos hermanos:
Os escribo todavía con la emoción a flor de piel tras lo vivido el pasado Domingo de Ramos. Tras cerrar las puertas de San Pablo, la sensación compartida por todos es de inmensa gratitud y satisfacción.
Este año nos enfrentábamos a retos importantes: un nuevo horario y un itinerario modificado. Lo que a priori podía parecer un obstáculo se ha revelado como un acierto absoluto gracias a vuestro compromiso. Hemos ganado en cercanía, en estética y, sobre todo, en solemnidad. Lo que más nos ha llenado el corazón ha sido sentir cómo la cofradía ha estado arropada en todo momento, con un público entregado que nos ha acompañado con respeto y cariño desde la salida hasta el encierro.
Mención especial merece la vuelta por la calle Trinidad. Ha resultado ser un acierto absoluto; ver el barrio volcado, esperando a sus Titulares, nos confirma que ese es nuestro sitio. La conexión de la Hermandad con su gente en ese tramo final ha hecho que esta sea, sin duda, una de las mejores salidas procesionales de los últimos años.
Quiero agradecer de corazón el buen hacer de cada uno de vosotros: desde los nazarenos, que mantuvieron una compostura impecable, hasta los hombres de trono, que portaron a nuestros Titulares con una maestría que emocionaba a cada paso; pasando por los equipos de mayordomía, subjefes, capataces, acólitos, monaguillos y servicio externo. Habéis demostrado que la Hermandad está más viva que nunca.
Tanto el Cristo de la Esperanza como la Virgen de la Salud lucieron con un brillo especial por las calles de Málaga, y eso fue posible gracias a vuestro esfuerzo y devoción.
Quiero resaltar el estreno de la Banda de Zamarrilla acompañando a nuestra Madre, lo que me hace reafirmarme en lo acertado de la decisión; y, cómo no, la consolidación de la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Cautivo tras el Cristo.
Gracias por hacer que nuestra cofradía sea ejemplo de hermandad y saber estar. Que vuestra fe nos siga guiando para que el próximo año sea, al menos, tan inolvidable como este.
Un fuerte abrazo en Cristo y María.
Hermano Mayor
José Luis Narbona















